Un hombre ya entrado en años se acercó a mí y me preguntó, “¿cuántos amigos tienes?” “Diez, veinte…” y le nombré un par de nombres.
El me sonrió, dándome a entender que ya lo sabía, y negó la cabeza con tristeza. “Qué
suerte tienes al tener tantos amigos”, dijo él. “Pero, piensa en lo que dices, hay tantas
cosas que no sabes… un amigo no es una persona que simplemente saludas de vez en cuando. Un amigo es un hombro tierno donde lloramos, un pozo donde ahogamos nuestros problemas y animamos nuestro espíritu.
Un amigo es una mano que nos rescata de la oscuridad y el desespero, ¡mientras que el resto de tus supuestos “amigos” contribuyeron a ponerte allí!
Un verdadero amigo es un aliado que no se puede comprar ni vender, una voz para mantener tu nombre vivo mientras otros lo han olvidado.
Pero por encima de todo, un amigo es un corazón, un muro fuerte y resistente, porque del corazón de verdaderos amigos sale el mayor amor que existe.
Por eso piensa en lo que te acabo de decir, porque cada una de las palabras que te he dicho es verdadera. Por favor, respóndeme una vez más, hija, ¿cuántos amigos tienes?”
El hombre se levantó y me miró fijamente, como esperando una respuesta. Le sonreí y le respondí, “Al menos tengo UN amigo!”
¡Gracias por ser MI AMIGO! |